Me regalaron los libros de Narda Lepes y Francis Mallmann

¡Qué buen regalo! Con esta frase no quiero herir susceptibilidades, sobretodo porque se trata de un obsequio hecho para compartir.

El pasado domingo 5 de junio llegué a la cornisa de los 30 y me regalaron -entre otras cosas hermosas y que no merezco- dos libros de cocina excepcionales: Siete Fuegos y Cocinar y pasarla bien.

Libros de cocina

"Siete fuegos", de Francis Mallmann y "Comer y pasarla bien", de Narda Lepes.

Francis Mallmann está loco. Sencillamente entierra alimentos, los atraviesa con varas, se come un asado con tortas fritas, deja quemar los tomates y se regocija en el gustito a chamuscado que adquieren los alimentos. Me encanta.

Por su parte, Narda elabora una teoría bien terrícola sobre cómo los alimentos cambiaron debido a la necesidad comercial de vender lo mismo todo el año, y cómo eso influye en que comamos lo mismo siempre, afectando nuestra dieta y salud. La teoría de la mandarina, que ella menciona, resume el espíritu del libro: llano, útil, con vocación de estar enharinado en un cajón de la cocina.

En cambio, Siete fuegos se presenta como un objeto de diseño exquisito, pasta de biblioteca (en los primeros anaqueles, para que se vea) y un tremendo desafío para cocineros inexpertos, como yo.

Dice Francis -al final del libro- que sus siete fuegos se pueden reemplazar con ciertos sartenes, planchas y cacerolas de hierro fundido, pero que saben mejor las chapas de campamento y las maderas duras para hacer el fogón.

En el comienzo de su volumen, en cambio, Narda arma una cocina básica, con aquellos utensillos que todos debemos tener y en hojas siguientes elementos que un “avanzado” cocinero puede adquirir. “El que tiene un chino, sabe de lo que habla”, cito casi textualmente.

Con sus diferencias, ambos libros representan para mí una alegría y un divertimento asegurado para los días en que pueda dedicarme a cocinar.  A su manera, y cada uno con sus códigos, dan las claves para “no fallar” en el plato que estamos preparando.

Admiro la poesía de Francis, la sencillez de Narda para decir lo que piensa; me gusta la cocina enclavada en una montaña de la Patagonia, pero también la de una visita al supermercado con los consejos que da Lepes para saber qué comprar, cuándo y revisando qué aspectos.

En síntesis, dos li-bra-zos y ENORMES regalos. Sobretodo porque quienes me los dieron serán los que más disfruten 😉

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