Feria Masticar 2017: recorrido por stands y productos

Llegamos a la Feria Masticar el sábado 11 de noviembre con ganas de pasar el día al sol probando nuevos sabores entre amigos y al aire libre.

La feria, que estuvo en Palermo (Buenos Aires) del 9 al 12 de noviembre, proponía comidas, productos regionales, tragos y clases de cocina.

Con la intención de sorprendernos decidimos apostar a los platos diseñados por algunos cocineros que deseábamos conocer y que montaron un stand o foodtruck en Masticar.

Fue el caso de Una canción coreana, foodtruck que nos llamó la atención por su nombre y porque la comida asiática es una opción gastronómica casi inexistente en Córdoba.

Ahí probamos dos de los platos: Dumplings de kimchi, cerdo, tofu, fideos de batata y verdeo ($ 90) y Cupbab, arroz con carne vacuna agridulce ($ 120).

La siguiente parada fue en Sucre, de Fernando Trocca, para degustar el Tartar de trucha patagónica, habas orgánicas y queso Patagonzola ($ 90). Sublime, fue directo al top five.

En Crizia probamos Combinado del oyster: 2 ostras crudas + langostino de Chubut + mayo de lima y ostra ($ 120), que se llevó un aplauso cerrado.

Y otro aplauso y hurra para la Trucha curada de Aluminé, pesto de rúcula y emulsión de remolachas asadas ($ 120) de Pablo Buzzo.

Cómo se paga en Masticar

¿Hasta acá cuánto gastaron? Se preguntarán. Dentro de la feria Masticar no se usa dinero, sino tickets que se compran con efectivo o tarjeta de crédito/ débito en boleterías dispuestas por todo el predio.

Los alimentos tienen precios fijos, publicados con anticipación en la web oficial de Masticar, lo que hace sencilla la compra y entrega de cambio con los tickets.

En general, los platos principales costaban entre 90 y 120 pesos y las entradas, piqueos o porciones de cosas dulces entre 20 y 70 pesos.

Las porciones, como pueden ver, no son enooooormes, pero satisfacen y dejan con ganas de probar otra cosa, lo cual cumple ampliamente el objetivo de la feria: saborear y descubrir cosas que nunca comemos. ¡Esa es la nuestra! 🙂

Otro ejemplo es el pan brioche ($ 20) de la panadería L’Epi que tantas veces vimos en la tele. ¡EXQUISITO! Si miran bien la foto de arriba, se ve a Olivier Hanocq junto a la canasta de pan #choluleando

Cordobeses en Masticar

Con mucha alegría fuimos a ver y probar el alfajor que este año ganó en la Fiesta Nacional del Alfajor en La Falda.

Se trata de Elmira castro, de Villa Cura Brochero, cuyos deliciosos alfajores se vendían por unidad ($ 20) o por docena ($ 150). Mil disculpas pero el manjar no llegó a la foto.

Otros cordobeses presentes tenían dulce de leche de cabra, verduras orgánicas y otros productos delicatessen. En los stands de cada provincia, una muestra de producción regional perfumaba el aire.

Picnic y tarde de más cosas ricas

Si bien había mucha gente dando vueltas (calculan un total de 130 mil), no tuvimos que hacer filas de mucho tiempo para comprar comida. 

Únicamente el stand de la cerveza Patagonia y el de Ice roll (helados en rollitos) tuvieron filas todo el tiempo.

Nosotros optamos por buscar tragos en las barras y unas cervezas de trigo ($ 60) en el foodtruck de Hoergaarden que siempre fue súper ágil en la atención.

Frente a esa parada estratégica armamos el picnic hasta la noche.

Luego de tantas cosas saladas, decidimos encarar lo dulce y ahí vino una enooorme porción de Carrot cake con frosting y cristales de jengibre y flores ($ 70) de Möoi by Jessica Lekerman.

Esta torta que venía súper recomendada por amigos era simplemente perfecta, con el dulzor justo para darte ganas de más y más.  Para que tengan una idea, de esta porción (un octavo de la torta) comimos tres personas nuestra merienda.

Había varias barras de tragos en Masticar. En una de ellas probé el aperitivo Pimms ($ 60), en un trago con frutas frescas y gaseosa de lima limón. ¡Gran descubrimiento para el verano!

Otra barra muy atractiva era la de Julep, con tragos muy divertidos como: “Te fuiste al pasto” o “Clericó celoso”.

Como dije, pasamos el día completo en la feria y a la noche volvimos a recorrer en busca de algo para cenar.

Probamos la Milanesa clásica de Los Galgos apanada con migas de grisines + queso Lincoln + tomates hidratados con albahaca + alioli de ajos asados + ciabatta clásica ($ 120). Primera y última vez: tenía sabor a recalentado y reseco 😔

Mucho mejor nos fue con los Falafel de garbanzos, alioli de yogurt y salsa picante de Popín ($ 50) de Juan Pedro Rastellino (no llegó a la foto) 🤤 🤤 🤤

Y también con este simpático Sio Pao: pan al vapor en forma de chanchito, relleno de cerdo braseado en hoisin ($ 90), de Sunae Asian Cantina.

La organización de Masticar

Finalizando nuestra visita, pasadas las 21 pudimos ver a la cocinera Narda Lepes en uno de los escenarios del enorme paseo Dorrego al que se le sumaron 15 mil metros del predio lindero de la Universidad Católica Argentina.

Narda es miembro de la Asociación de Cocineros y empresarios ligados a gastronomía argentina (Acelga), que organizó el evento, con apoyo del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

La feria busca “poner en valor la gastronomía argentina y ayudar al público a tomar conciencia de las bondades de los productos frescos de estación”, aseguran.

En las clases de cocina por donde desfilaron los cocineros más conocidos del país se divulgó la importancia comer bien y de que es mucho mejor si cocinás en casa.

Al ingresar, recibías una bolsa de tela de obsequio y la mayoría de los que salían la llevaban de vuelta llena de cosas ricas.

Lo mejor de la feria Masticar

  • Fue una oportunidad de probar y compartir opciones gastronómicas en una escala que aún no tenemos en Córdoba. Me animo a decir que el festival Peperina de Alta Gracia es la versión mini de este evento.
  • Destaco la organización impecable que permitía ver a mucha gente circular pero sin caos o hacinamiento. Había muuuchos tachos para tirar la basura y personas circulando con bolsas recogiendo los residuos.
  • Durante la tarde, algunos 2×1 y promociones especiales se anunciaban por micrófono. Asimismo, recorriendo stands se podían conseguir algunas gangas de productos “difíciles” en Córdoba.
  • Por recomendación de locales compramos las entradas a través de la web de Ticketeck (un verdadero laberinto su sistema, no tiene nada que ver con la feria) y entramos sin demoras. Creo que en horas pico esto puede marcar la diferencia.
  • Al terminar el paseo, si te quedaban tickets (algo difícil con tantas tentaciones), podías volver a cambiarlos por dinero en efectivo

Para nosotros, la feria Masticar  fue un paseo que disfrutamos y súper recomendable. Volveremos el año que viene!!

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