Mi experiencia en el vuelo de Córdoba a Iguazú en Flybondi.com

Volar en la aerolínea low cost Flybondi era algo que quería probar desde que la compañía llegó a Argentina. Por eso buscando tiempo y planificando una escapada elegí visitar las Cataratas del Iguazú.

Pronto se sumaron al viaje padres, suegros y hasta una tía. Fuimos en grupo de siete a la aventura de una low cost y preparados a lo que nos deparara el destino.

Como preludio vimos algunas noticias poco auspiciosas: que se demoran los vuelos, que cambian horarios y días, que no llega el equipaje. Solo la experiencia nos iba a mostrar qué había de cierto en todo lo “dicho” y comentado en redes sobre Flybondi.

Compra de pasajes de Flybondi

Compré pasajes el 20 de abril para volar el 29 de junio desde Córdoba a Iguazú. Pagué $ 1090 + impuestos. El precio final se puede ver en la imagen.

Para la ida teníamos equipaje carry on gratis y en el vuelo de regreso estaba bonificado también el equipaje de bodega (hasta 25 kilos).

No elegimos asientos en ese momento sino ya en la semana de vuelo y pagamos $ 80 por cada uno en la fila de emergencia (más espacio y comodidad).

La web me resultó sencilla de operar pero quizás en un descuido o por no ver claramente las opciones, terminé comprando en un pago. Otros viajeros del grupo compraron en cuotas.

El viaje Córdoba- Iguazú en Flybondi

El día del viaje parecía lejano pero finalmente llegó y llegamos una hora antes de la salida del vuelo al aeropuerto Ingeniero Taravella con las tarjetas de embarque ya impresas. Por imprimirlas en mostrador se paga también.

La recomendación de la compañía es llegar 120 minutos antes, algo que no tenemos por costumbre en vuelos de cabotaje. De todos modos, no tuvimos problemas al embarcar en ese horario.

Quien nos llevaría en estas mini vacaciones era Nelson, el primer avión de Flybondi en Argentina, cuyo nombre se debe al perro labrador del CEO de la empresa, Julian Cook.

Se trata de un Boeing 737- 800, con tres filas de asientos a cada lado.

Volar en Flybondi

Volar en Flybondi

Nada más al subir al avión ya se empiezan a notar los detalles que hacen del vuelo de Flybondi algo distinto al de otras aerolíneas.

Para empezar, la tripulación de cabina está ataviada con uniformes de aspecto cómodo y funcional. Mujeres y varones usan zapatillas, pantalones de gabardina, remeras y chaquetas largas con los colores de la aerolínea pero para nada formales.

Al dirigirse a los pasajeros desde el altavoz se usa también un tono informal, tuteando a los pasajeros.

Asimismo, antes del despegue pasan los tripulantes mirando asiento por asiento que cada pasajero tenga cinturones ajustados. Con más detalle y detenimiento que en otras líneas aéreas.

También es importante cuando remarcan: “Quienes viajen con niños y bebés por favor verifiquen que tengan sus cinturones ajustados”. Algo que no se escucha a menudo (por no decir nunca) en Aerolíneas o Latam.

Venta de comida a bordo de Flybondi

El servicio de Flybondi no incluye comidas o snacks, pero sí se pueden pagar aparte durante el vuelo. Para eso circula el personal del avión con un carrito que lleva bebidas frías y calientes, incluso cerveza, galletas dulces y saladas, sopas Maruchan, barras de cereales, papas fritas y otros snacks.

El precio de la comida y bebida a bordo de Flybondi es muy razonable. El café o té se consigue por $ 20, las latas de gaseosas a $ 40, la cerveza a $ 50 y los alimentos entre $ 20 y $ 40 pesos.

¡Tiene mucho mejores precios que los bares del aeropuerto! 😛

En nuestro vuelo de ida no pudimos comprar porque la turbulencia hizo que el servicio debiera interrumpirse. Pero casi todos los pasajeros compraban en el de vuelta, por ejemplo.

Una vuelta fotográfica por las Cataratas del Iguazú

Al tono informal y descontracturado con que la tripulación se dirige a los pasajeros también hay que sumarle gestos afables.

Por ejemplo, la invitación a que todo el pasaje le cante el cumpleaños a una de las pasajeras (y regalarle una mini torta- alfajor).

A continuación, el piloto rodeó desde el aire las Cataratas del Iguazú para que pudiéramos tomar fotos.

Tanto desde las filas de la izquierda como de la derecha 🙂

Por último, quienes volaban por primera vez fueron invitados a levantar la mano y a recibir el aplauso de todo el avión.

“La libertad de volar” es el slogan de Flybondi y prestan mucha atención a difundir cómo los precios bajos posibilitan el uso de transporte aéreo a cada vez más personas.

Al llegar al aeropuerto el piloto bajó y saludó a muchos pasajeros, quienes hasta se sacaban selfies con el comandante.

Iguazú- Córdoba, el regreso

Acá empezamos con algunos cambios no previstos. Cuando hice la reserva, el vuelo de regreso estaba programado para salir a las 17.30. Pero cuando, un día antes, hice el check in, resulta que estaba planeado para las 19.

No recibí aviso del cambio, aunque pude hacer el check in online de manera correcta.

Al llegar al aeropuerto, despaché una valija a bodega y nos fuimos a esperar por el embarque. Pero el vuelo que debía salir a las 19 se demoró. Recién salimos a las 20.05 aproximadamente.

Esta vez volamos en Hari, cuyo nombre fue elegido por el voto a través de las redes sociales, donde los clientes postulan a sus mascotas.

En el vuelo hubo pedido de disculpas y otra vez gestos de cercanía con los pasajeros desde la tripulación.

A los aplausos para el piloto también se sumaron aplausos para los tripulantes. Hubo muchas sonrisas y despedida a cada uno al bajar.

Ciertamente, a mí no me generó un problema el cambio de horario sin aviso y la posterior demora, pero pienso que en un viaje de trabajo esto es un fastidio y sin duda algo que Flybondi debería mejorar.

¿Balance? Positivo. Volvería a elegir esta aerolínea para un viaje o escapada, ya que el confort y buena atención se hacen notar.

El precio es súper conveniente y se mantiene si viajás con poco equipaje y no te importa la ubicación.

Aunque una sola experiencia no sirve para generalizar, mi podio de puntualidad todavía lo tiene Aerolíneas Argentinas. Espero poder cambiar de opinión y sumar opciones.

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