Semana Gourmet en San Honorato

Siempre aprovechamos la Semana Gourmet para conocer lugares nuevos y este año, con poco tiempo, probamos sólo uno de los menúes especiales que arman para la ocasión: el de San Honorato.

Este restaurante que funciona en lo que era una vieja panadería de barrio General Paz – la panadería Belgrano-, es uno de los más afamados en la ciudad y al que suelen ir los famosos que visitan Córdoba (vimos a Karina Rabolini ahí #cholulismo).
sanhonoratoUna vez en el lugar pedimos la carta y empezamos a pasar las páginas. La primera buena impresión estuvo dada por la calidez con que nos recibieron y que se mantendría toda la noche 🙂

¿Los precios? Más elevados que en cualquier otro restaurante que haya visitado en los últimos meses en la ciudad. ¿Son acordes al producto (servicio, comida, ambiente, etcétera) que ofrecen? Es relativo, solo probamos dos platos fuera de carta y quizás haya que ir otra vez. Pero mejor vamos por partes.

Apenas elegimos qué comer, nos invitaron a visitar la cava, un lugar donde se espera la llegada de la entrada degustando el appetizer en cantidad a gusto y juicio del comensal.

Nos invitaron vinos Nieto Senetiner: éramos cuatro y pedimos bonarda, rosado y torrontés. Para acompañarlo: paté de hígado, escabeche de verduras, rodajitas de limón, aceitunas en vino, salsa caprese, jamón crudo y pan. Todo con ese gustito a “hecho en casa”.

En la cava había vinos, una vieja máquina de cortar fiambre, algunos pósters y botellas añejas. Tras pasar un buen rato ahí abajo, nos avisaron que llegaba la entrada y subimos a la mesa.

La combinación de morcilla con algo dulce es siempre un acierto: peras, remolachas. Lástima que en algunos casos los tropezones del embutido eran demasiado grandes. El sabor y las texturas, muy buenas.

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Como principal pedimos costillas de cerdo con salsa agridulce y, por otro lado, ravioles de cabrito. Estos últimos llegaron como resultado de un cambio al ordenar, ya que en los menúes que vimos en Internet aparecía “ravioles de liebre” pero la moza nos contó que no los venden allí.

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La carne estaba en su punto justo, era una porción abundante, linda a la vista y al borde de estar tibia. Fue así que los ravioles salieron ganando el duelo de principales. Para finalizar, el postre llegó con suavidad frutal para cerrar con equilibrio la cena. Y como cortesía, lemoncello y pasas.

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Al llegar la cuenta, notamos que se cobra cubierto a $ 56 por persona, pero como el monto no excedía lo que pensábamos gastar, no nos pareció un problema. He leído comentarios en la Web quejándose de esto.

Conclusión: fue una cena sabrosa y se destacó el servicio, pero nada de lo que probé me sorprendió mucho o se quedará en mi paladar como un recuerdo singular.

A modo personal, y más desde que empecé a estudiar gastronomía, cuando planeo especialmente una cena a un lugar al que no voy todos los días deseo que me emocionen los sabores, que me generen ganas de salir a investigar con qué hicieron eso o cómo hicieron para tratar tan bien ese ingrediente. Que sea algo que no podría comer en casa y me genere admiración. Es una reflexión que surge luego de haberlo encontrado. 

¿Qué opinan de este restaurante? 

6 Comments
  1. Excelente! Tuve la oportunidad de visitar el mismo lugar en la Semana Gourmet y coincido en todo. Que bien escrito está! “¿Los precios? Más elevados que en cualquier otro restaurante que haya visitado en los últimos meses en la ciudad. ¿Son acordes al producto (servicio, comida, ambiente, etcétera) que ofrecen? Es relativo” Aplausos

  2. Muy interesante tu reseña. También me quedo con lo que dijiste en tu párrafo final:

    “Conclusión: fue una cena sabrosa y se destacó el servicio, pero nada de lo que probé me sorprendió mucho o se quedará en mi paladar como un recuerdo singular. (…) cuando planeo especialmente una cena a un lugar al que no voy todos los días deseo que me emocionen los sabores (…) Que sea algo que no podría comer en casa y me genere admiración.”

    Escribí un post hace unas semanas (http://goo.gl/H1Oe8J ya que estamos) a modo de catarsis por un restaurantero al que no le gustó mi comentario en Tripadvisor que podría sintetizarse, justamente, en tus palabras.

    También esta bueno que te animes a decir que un lugar tan conocido es “poco emocionante”. Por ahí veo mucho snobismo o mucha opinión políticamente correcta con lugares que son como vacas sagradas porque nadie se anima a ir en contra de la corriente.

    Saludos!

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