Parrillada, quebrachos y chacareras en Santiago del Estero

Más santiagueño que comer un señor asado a la sombra de un quebracho y con una chacarera de fondo no viene. Esa postal la vivimos en las Termas de Río Hondo, cuando de casualidad encontramos la parrillada Sabores de Lourdes. 

La música fue lo que nos llamó la atención mientras hacíamos unas compras en la Feria de los Galpones, ubicada a la vera del Río Hondo. 

Si el rasguido y la alegría de la chacarera que sonaba de fondo fue el primer llamador, la parrilla repleta de cortes de asado, cerdo y cabrito fue lo que terminó de confirmar la decisión de sentarnos en esta rotisería con patio parrillero. 

Una parrillada variada

Buscar una sombra a la hora de la siesta es clave en Santiago del Estero (no importa la época del año). Un gran patio para almorzar bajo los árboles fue la mejor ubicación para comer en esta parada improvisada. 

No había mucho que pensar revisando el menú. La parrillada incluía cortes de los tres tipos de carne, así que fuimos directo a eso pese a que también Sabores de Lourdes ofrece milanesas y pastas. 

Ya habíamos comido dorado en el bodegón La Casa de Rubén, y no podíamos dejar de probar el chivito, la otra especialidad de la provincia. 

La oferta del cabrito está en cada rincón de las Térmas, es el equivalente al sandwich de milanesa en Tucumán. 

Cuero dorado y carne tierna por dentro

La parrilla estaba repleta de carne, por lo que no tuvimos que esperar demasiado a que llegaran nuestros platos. El rasguido de la guitarra hizo que esos 10 o 15 minutos se pasaran volando. 

Así, llegaron las tablas con los tres tipos de carne prometidos. Nosotros lo acompañamos con papa fritas y ensaladas. Acá uno de los puntos flojos. Poca cantidad en la porción de los acompañamientos.

La cocción del cabrito, un 10. Muchos asadores pecan en dejarlo demasiado tiempo en la parrilla. Este tenía el cuerito crocante y por dentro la carne estaba bien cocida pero no seca. Nos tocaron costillas y paletas. Generosa la porción. 

El corte de asado era vacío. También muy bien cocinado, la carne no estaba seca, ni tampoco jugosa como más nos gusta, era un punto para satisfacer a cualquier comensal.

El chancho también estaba perfecto . Nos tocaron porciones con mucha carne bien cocida pero además, bien condimentada. 

El punto más bajo de Sabores de Lourdes son los baños. Sólo vamos a decir que tienen mucho que mejorar . 

Este almuerzo improvisado se nos escurrió entre chacareras y bocados. Sin dudas una opción diferente de almuerzo en las Térmas por fuera del circuito de los locales de Centro y en corazón de la feria. 

La parrillada nos costó 25 mil pesos por persona con los acompañamientos y la bebida.

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