Tarta fácil de calabacín

Otra receta de la serie de las muy muy fáciles,  y en este caso, de las que entran en el top ten de comidas más frecuentes en casa. La razón es que tenemos plantas de calabacines en la familia y hay que comer decenas de verduras para aprovechar la cosecha, que a veces no da respiro.
Los ingredientes para esta tarta son:

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Oda a la aceituna

Osas despreciar ese fruto del olivo que tantas veces agracia el paladar con su presencia. ¿A caso ustedes nunca vistieron unos insulsos fideos con aceite de oliva? ¿Nunca le agregaron colorido a la mesa con una aceituna rellena con morrones?

Por qué discriminarlas en una picada, por qué separarlas de la derretida muzzarela que chorrea de una pizza para mandarlas a morir, cruelmente, a la cajita del delivery, a la tabla, o un blanco plato de porcelana de algún restó moderno.

Aceitunas discriminadas en un Tour Gastronómico.

Aceitunas discriminadas en un Tour Gastronómico.

¿Acaso las aceitunas están condenadas a la discriminación? Sigue leyendo

Una versión de las papas dominó de Francis Mallmann

La segunda vez que hago estas papas del libro Siete fuegos, de Francis Mallmann, y son un éxito. La clave está en cocinar las papas con manteca clarificada (manteca que se derrite suave y a la que se le quita la espumita, sin revolver) que resiste el calor del horno y le da un sabor muy suave y delicado.

Para hacerlas, conviene elegir papas parejas en tamaño y tener en cuenta que vamos a desechar bastante (las puntas, los bordes para lograr el corte más parecido al de unas fichas de dominó).

En este caso, y como hice el triple de la receta original, les di un hervor previo a las papas para no tener el horno prendido por mucho tiempo (¡ay este verano!) y luego las recorté. Como las papas eran muy chiquitas y distintas, la forma no quedó tan parecida a la foto original de la receta, pero el sabor compensó ampliamente, según los comensales 🙂

Ingredientes
Papas medianas. 4
Manteca clarificada:  4 cucharadas
Sal y pimienta negra de molinillo,a  gusto

Elaboración
Primero hay que cortar las puntas de las papas y reservar. Luego, cortarles las cuatro caras para obtener ladrillos parejos. Volver a cortarlas en rebanadas finas, con la mandolina o un cuchillo filoso y limpio, y ubicarlas como si armara una línea de fichas de dominó.

Sostener la pilita de papas al pasarlas a una asadera, inclinándolas un poquito, como si fuera una fila de fichas a punto de caerse, y de paso para que la manteca pueda introducirse entre las rebanadas. Las puntas de las papas pueden servir para sostener los bloques.

Distribuir una cucharada de manteca sobre cada papa y salpimentar a gusto. Cocinar 40 minutos en horno suave hasta que la superficie quede dorada.

En algunas recetas también se recomienda colocar algunas hierbas, queso parmesano o crema de leche, pero les aseguro que así quedan sencillas e ideales para acompañar una carne u otro plato.

Tarta de verduras sin cebolla

Una discusión bizantina: ¿es rica la comida sin cebolla?

La cebolla es parte fundamental de la comida de un buen grupo de gente (no diré la mayoría porque no hice ningún estudio) y en mi paladar eso representa un problema. A decir verdad, el problema más que físico (la presencia de la cebolla en la comida) es de urbanidad, puesto que a mí no me molesta apartar toda cebolla visible del plato que estoy comiendo, pero a algún chef esto le parece una afrenta.

De manera que vivir en un mundo sin cebolla se torna complicado si hablamos de la vida en sociedad (?) De puertas adentro, son innumerables los platos que he logrado elaborar sin cebolla y con amplia aceptación de los comensales, se enteren o no de esta ausencia.

Así que este domingo de nevada en Córdoba hice una tarta de verduras muy saludable (sin frituras, aceites o cremas) y aprovechando distintas cocciones de verduritas que había en la heladera. Los ingredientes son pocos y económicos, a saber:

– 1 masa de tarta light (nuestra tarta no tendrá tapa)
– 3 zapallitos verdes
– 1 atado de acelga
– 1/2 calabacita
– 100 gramos de queso por salut
– 2 huevos (uno crudo y otro cocido)
– 2 sobres de caldo de verduras light
– 1 cucharada de semillas de sésamo

Los zapallitos y la calabacita fueron rebanados en rodajas finas y cocidos en el microondas, alrededor de 10- 15 minutos cada uno en potencia máxima. No quedan desechos, sino casi crocantes, ya que terminarán de cocinarse en el horno. La acelga fue hervida en abundante agua sin sal.

Separada en recipientes distintos y una vez frías, sazoné las verduras con el caldo (no lleva sal extra) y distribuí el huevo crudo y batido en las mezclas de zapallitos, y en la de acelga. A esta última le agregué el huevo duro. Mientras, a la calabacita hecha puré le agregué el sésamo.

Armado. La masa de tarta debe estar crocante antes de agregar los ingredientes húmedos, para lo cual la precociné en el horno a mínimo unos 10 minutos, y otros 5 en el piso del horno.

Sobre la base de masa coloqué primero la mezcla de acelga, y luego la de calabacita. Encima, rebanadas finas de queso por salut (no hace falta mucha prolijidad en este punto). Arriba de todo, la mezcla de zapallitos y algunos trocitos más de queso.

Una vez armada, la tarta va a horno mediano por 20 minutos, o hasta que se doren los bordes de la masa. El resultado es una comida rica, que se puede acompañar con ensaladas, donde se perciben los sabores de cada verdura, porque tienen muy poca sal.

El que la pruebe, me dice si le hizo falta cebolla 😛

Una entrada de verano: tragos con menta

Un domingo de calor en la ciudad de Córdoba da pocas opciones para comer, al menos si no salimos del centro. Y todavía más si la idea no es empacharse de parrillada en la Cañada.

Tras encontrar cerrado Estación 27 y sin ganas de comer chatarra, encaramos hacia Il Gatto de avenida General Paz. ¿Qué comer ahí? Pastas, por supuesto.

Pero linda sorpresa fue descubrir que estaba vigente un 2 x 1 de tragos frutales, ideales para apagar el sopor de la caminata hasta el restó. Pedimos un “Bullrrito” (mojito + energizante) y un clásico daikiri de ananá.

Menta y dulzura bien heladas, con un toque muy equilibrado de alcohol. Excelente! Para mí, el mejor mojito aggiornado que probé en Córdoba y el daikiri, superior aún a las mejores épocas de Johnny B. Good.

Los precios van desde los 18 a los 23 pesos y deben ser, en total, unos ocho tragos en la carta. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, dicen. Como el mojito costaba 23 y el daikiri 18, lo que hicieron fue sumar ambos y descontar exactamente la mitad, para que sea válido lo del 2×1.

Sumado al pan de pizza con salsita de queso crema que acompaña cada comida en estos locales, fue la combinación ideal para atacar los diarios del domingo y esperar los platos princiaples. Por un lado, ñoquis de calabaza con salsa rosa y rúcula…

Y por otro, ensalada de “de todo” menos cebolla (lechuga, tomate, rúcula, jamón, queso, zanahoria rallada, huevo, aceitunas negras).


PD: tal vez no era válida en este local, pero la promo de una entrada al cine gratis cuando gastás más de 80 pesos, no fue mencionada por quien nos atendió 😦

Sabores de verano en chala

El verano despierta esas ganas de andar y recorrer. Muchos tienen esta pulsión escapista presente todo el año, y otros, simplemente, son viajeros estivales. Me considero del primer grupo, y esta vez, empujado por el finde largo, el destino elegido fue Traslasierra.

Pasando Nono, empieza una ruta de sabores y olores inolvidables. Las localidades de Las Rosas, Travesía, San Javier y Yacanto, La Población, Luyaba y La Paz, esconden una explosión de aromas que distraen todos los sentidos.

A la tarde, el olorcito a leña mezclado con yuyos serranos empieza a despertar el apetito, el que se intensifica apenas baja el sol, cuando en el ambiente se mezclan particulas de algún guisito, asado, pizza, empanadas y pan casero.

Casi al pie del Champaquí, se encuentra San Javier, un pueblito muy pequeño pero muy pintoresco. Allí, bajo el gigante de Córdoba, apenas contorneado por el intenso titilar de las estrellas en esa parte del mundo, se sirve una humita en chala muy sabrosa.Humita en chala

El olor a choclo desborda y se escapa de la vaina que lo encierra. Cuando el plato llega a la mesa está con la temperatura justa, así que, cuchara en mano, no queda más que empezar a saborear esta deliciosa humita.

La mezcla tiene pedacitos de morrones, unos daditos de queso fresco, algunas cebollas y un poco de tomate. El resultado es fantástico y el sabor es muy suave, por lo que uno se queda con ganas de más. Cuidado los golosos, ya que la humita cuesta sólo 7 pesos.

Quita Penas se llama el restaurante donde sirven este manjar, y está ubicado a una media cuadra de la plaza de San Javier, cruzando el puente que lleva hacia Yacanto. El mozo que atiende en el lugar es muy amable, y el parrillero que se encarga de los cortes de asado tiene toda la onda. Un lagar para volver y decir: “¡Deme dos!”.

Juan

Pan relleno

No siempre la comida saludable tiene que ser un bodrio. Lo aprendí de una colega de esas que inician la dieta el lunes y la termina el lunes por la noche, pero con la hazaña de elaborar un plato que promete ser la salvación.

El pan relleno tiene menos calorías que el carré de cerdo con panceta y miel. Y eso ya es decir light.

La receta es sencilla: preparar masa de pan con la receta que viene en los sobres de levadura instantánea Levex y forrar con ella un molde savarín o de budín inglés, cuidando que “sobre” masa hacia afuera para cerrar el pan.

Adentro puede llevar: rollitos de jamón cocido con queso fresco adentro; espinaca picada con ricotta (y un huevo para que cuaje); tomate entero (y pelado) con queso en su interior; champignones; huevo duro…

Luego se cierra el pan con la masa y se pincela con leche, para luego espolvorear queso rallado.

Una cocción suave garantizará que la masa tenga el punto justo y el queso se derrita al cortarlo… mmmh.. una delicia.

Pan relleno