Luneta con jamón y queso en Mayu Sumaj

Esta medialunita fue adquirida en la estación de servicio YPF que está cerca del puente de la avenida San Martín en Villa Carlos Paz. Ante la pequeñez de las facturas existentes, pensamos en algo que nos llenara un poquito más… y de verdad no dimensionamos lo enorme del refrigerio.

La medialuna, que se llama “luneta” según la etiqueta, más grande que hayamos conocido *


Con sabor parecido al pan dulce y rellena de jamón y queso. Una delicia que costó $ 9,50 y que tranquilamente pueden compartir entre tres.

Escuchar el canto del río San Antonio y el olor “a campo” en una playa desierta de Mayu Sumaj, un miércoles a las 19.30, son condimentos extra de sabor que vale la pena agregar a la receta 🙂

* la medialunita es comparada con una zapatilla talle 41

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Meriendas de verano


Acá va un top five personal de meriendas de verano, que someto a votación y sugerencias, pero que estoy segura nadie rechazaría en estos días de calorón:

1. Licuado/jugo de naranja y tostados
2. Cindor y criollitos
3. Tereré con galletitas
4. Picada de fiambres, quesos y aceitunas con una cervecita
5. Helado (porque toda hora es buena para comer helados)

¿Con cuál se quedan?

Ceci

¿Qué comeremos en el avión?

Los que viajan en primera clase, tienen algo de margen para decidir qué van a comer o beber durante un vuelo. Los que vamos en económica, especulamos sobre la sorpresa que puede deparar el snak o el servicio de cena o almuerzo en el aire.

Así fue que en ese vuelo de LAN, de Córdoba a Lima (Perú), el paquetito verde y azul lleno de flecos se llevó las miradas ansiosas de todo el mundo.

Era nada más y nada menos que un bombón bañado en chocolate, no apto para gente que censure su golosería. Práctimanente del tamaño de un huevo, y todito de dulce de leche. ¡Bomba!

Lo que se ve al lado es un sandwich de jamón y queso con una capa de ricota con espinaca. Parece más rico de lo que en realidad era.

Pannini de ternera – Il Gatto

Pannini me sonaba a “chiquito”, y con ese espíritu lo pedí una tarde cualquiera en que fui con la notebook a laburar a Il Gatto de Colón y Cañada.  Hermosa sorpresa: era un señor “lomito” de peceto con queso, enorme-fantástico-kadicard.

Otra virtud era el precio, cerca de 16 pesos, recuerdo. Añoranzas nomás, porque ya lo volaron de la carta…

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