Comer sano sin privarse de nada

Comer sano sin privarse de nada

Cuarto Tour Gastronómico a la vista y la preocupación de todos: ¿cómo estar 10 puntos después de una noche de abundancia en la mesa?

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Tarta de verduras sin cebolla

Una discusión bizantina: ¿es rica la comida sin cebolla?

La cebolla es parte fundamental de la comida de un buen grupo de gente (no diré la mayoría porque no hice ningún estudio) y en mi paladar eso representa un problema. A decir verdad, el problema más que físico (la presencia de la cebolla en la comida) es de urbanidad, puesto que a mí no me molesta apartar toda cebolla visible del plato que estoy comiendo, pero a algún chef esto le parece una afrenta.

De manera que vivir en un mundo sin cebolla se torna complicado si hablamos de la vida en sociedad (?) De puertas adentro, son innumerables los platos que he logrado elaborar sin cebolla y con amplia aceptación de los comensales, se enteren o no de esta ausencia.

Así que este domingo de nevada en Córdoba hice una tarta de verduras muy saludable (sin frituras, aceites o cremas) y aprovechando distintas cocciones de verduritas que había en la heladera. Los ingredientes son pocos y económicos, a saber:

– 1 masa de tarta light (nuestra tarta no tendrá tapa)
– 3 zapallitos verdes
– 1 atado de acelga
– 1/2 calabacita
– 100 gramos de queso por salut
– 2 huevos (uno crudo y otro cocido)
– 2 sobres de caldo de verduras light
– 1 cucharada de semillas de sésamo

Los zapallitos y la calabacita fueron rebanados en rodajas finas y cocidos en el microondas, alrededor de 10- 15 minutos cada uno en potencia máxima. No quedan desechos, sino casi crocantes, ya que terminarán de cocinarse en el horno. La acelga fue hervida en abundante agua sin sal.

Separada en recipientes distintos y una vez frías, sazoné las verduras con el caldo (no lleva sal extra) y distribuí el huevo crudo y batido en las mezclas de zapallitos, y en la de acelga. A esta última le agregué el huevo duro. Mientras, a la calabacita hecha puré le agregué el sésamo.

Armado. La masa de tarta debe estar crocante antes de agregar los ingredientes húmedos, para lo cual la precociné en el horno a mínimo unos 10 minutos, y otros 5 en el piso del horno.

Sobre la base de masa coloqué primero la mezcla de acelga, y luego la de calabacita. Encima, rebanadas finas de queso por salut (no hace falta mucha prolijidad en este punto). Arriba de todo, la mezcla de zapallitos y algunos trocitos más de queso.

Una vez armada, la tarta va a horno mediano por 20 minutos, o hasta que se doren los bordes de la masa. El resultado es una comida rica, que se puede acompañar con ensaladas, donde se perciben los sabores de cada verdura, porque tienen muy poca sal.

El que la pruebe, me dice si le hizo falta cebolla 😛

Ensalada gourmet con pollo

Aunque se levanten voces en contrario, hay ensaladas que están buenas y son capaces de calmar hambres voraces. Es el caso de la “Gourmet con pollo” de McDonald’s.

Esta ensalada viene en un envase de plástico que reemplazó a la cazuelita de masa que antes la cobijaba y que también se podía comer. No sé las razones del cambio, estimo que para potenciar lo “light” del plato.

Ingredientes: tomates cherry, queso, zanahoria rallada, bife de pollo, mezclum de lechugas/ endivias (creo). Todo acompañado de aderezos que prometen sólo 56 calorías en la mezcla de acceto balsámico y aceite de oliva.

Se suma un paquete pequeño de grisines (cuatro unidades) y también dos mini recipientes de aceite y vinagre, para los más tradicionales.

Con ánimos de dieta y para evitar caer en alguna múltiple tentación me hice habitué de esta ensalada y puedo decir que no me he quedado con hambre. Es suficiente 🙂

Pan relleno

No siempre la comida saludable tiene que ser un bodrio. Lo aprendí de una colega de esas que inician la dieta el lunes y la termina el lunes por la noche, pero con la hazaña de elaborar un plato que promete ser la salvación.

El pan relleno tiene menos calorías que el carré de cerdo con panceta y miel. Y eso ya es decir light.

La receta es sencilla: preparar masa de pan con la receta que viene en los sobres de levadura instantánea Levex y forrar con ella un molde savarín o de budín inglés, cuidando que “sobre” masa hacia afuera para cerrar el pan.

Adentro puede llevar: rollitos de jamón cocido con queso fresco adentro; espinaca picada con ricotta (y un huevo para que cuaje); tomate entero (y pelado) con queso en su interior; champignones; huevo duro…

Luego se cierra el pan con la masa y se pincela con leche, para luego espolvorear queso rallado.

Una cocción suave garantizará que la masa tenga el punto justo y el queso se derrita al cortarlo… mmmh.. una delicia.

Pan relleno