Encuentro Anual de Colectividades: comidas, precios, colores y sabores

Encuentro Anual de Colectividades: comidas, precios, colores y sabores

Todos los años, el Encuentro Anual de Colectividades de Alta Gracia es una fecha imán para los que disfrutamos de la buena comida. No importa el show que haya, no importa cómo esté el tiempo, ir y probar algo nuevo cada año sigue generando ilusión, al menos en los que hacemos este blog.

Este lunes 4 de febrero estuvimos ahí, degustando varios platos y foteando de todo un poco, como para que algún indeciso sepa de qué va este evento 🙂

Los puestos de las colectividades de países árabes, y otros sabores exóticos fueron los que más nos atrajeron. No obstante, como todos los años, los rincones de Argentina, Italia y España se veían repletos de comensales eligiendo los clásicos: asado, locro, paella…

En las fotos de la galería mostramos algunos precios, corresponden a los puestos de países árabes, Croacia y Galicia. En general encontramos buenos precios y porciones generosas.

Entre los platos que probamos podemos dar precios y fe de que son muy ricos:

Niños envueltos (porción de 5): $ 15
Shawarma: $ 35
Tacos árabes: $25
Cerdo relleno con ensalada rusa (África del Sur): $ 60
Mix de postres de Irak (bandeja con seis): $ 50.
Cerveza Budweisser (vaso grande): $ 30
Coca Cola (500 cm): $ 13
Cerveza negra Imperial (litro): $ 34

En posts subsiguientes vamos a escribir sobre cada plato, pero por ahora queremos que disfruten de estas imágenes.

Ah! El precio de la entrada general al predio es de $ 20 y dejar el auto en playas improvisadas pero con cerco, $ 20 toda la noche.

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Sushi Soul, rico y sin ceremonias

Sushi Soul, rico y sin ceremonias

Sushi Soul es uno de los locales que elaboran sushi y hacen delivery en Córdoba. Los conocimos hace poco, haciendo un pedido que llegó en tiempo y forma, aunque nos quedamos un poco cortos con la cantidad.

La ventaja de esta forma de consumir sushi es el costo (más bajo que ir a comer a un local) y la comodidad de hacerlo sin demasiadas ceremonias o protocolos a la hora de acompañarlo (bebidas, claro está). Hemos probado sushi en Itamae y Sushi Club, con muy buen resultado. En cambio, en otros locales de delivery muy conocidos, ¡les falta delicadeza!

Este viernes, y gracias a una “gift card” de Sushi Soul que recibimos en el lanzamiento de la Semana Gourmet, pudimos probar más variedades y cantidad (30 piezas, más que suficiente para dos personas) y recomendar las que nos parecieron más ricas:

Placer real: relleno de palmito, philadelphia, palta, tamago (huevo) envuelto en salmón con salsa de maracuyá y crocante de batata.

Placer real (sin arroz)

Placer real (sin arroz)

Feel Roll (sin arroz): salmón, philadelphia, palta envueltos en lámina de tamago.

Feel roll (sin arroz)

Feel roll (sin arroz)

Geishas: salmón, palta y philadelphia.

Geishas

Geishas

Sabores en el recuerdo: pan con mayonesa y tomate

Estoy en un evento de tecnología, la presentación de unos sistemas de VoIP en una ciudad grande, no recuerdo cuál. Hay demostración, podemos llamar a cualquier lugar del mundo. Mientras, mozos que van entrando con bandejitas. Crepes de espinaca, jamón y huevo duro, riquísimos. Bocaditos agridulces: hojaldres con jamón y cobertura azucarada. Mini empanaditas criollas, árabes, de queso y de manzana…

Me voy al baño y me cruzo con una organizadora que habla pestes de otra. Me hace cómplice y al salir, pasamos por una góndola de caramelos. “Agarrá los que quieras”, me dice. Meto la mano en el recipiente de “gotitas de amor” con todo lo que mi mano extendida alcanza y la vacío en el bolsillo de la campera. La mujer me da más y salgo del pasillo con la campera a punto de explotar de tantos caramelos…

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De shopping por Buenos Aires, cruzamos la calle con mi madre y entramos a un restaurante de pastas caseras. El sistema es extraño, hay que pasar por una especie de stands e ir eligiendo qué tipo de pastas comer, con qué salsas, y viendo el proceso en tiempo real del amasado y la cocción. Un cocinero italiano de bigotes nos cuenta cada secreto de la masa tibia en sus manos…

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Un mediodía ruidoso en la casa. Todos van y vienen, de fondo el hit parade, entre el chocar de vasos y cubiertos de alguien que pone la mesa. La picada en la cocina ya va quedando en migas, pero sobrevive una tira de pan crocante y con aroma a domingo. Unas rebanadas de tomate, mayonesa y… ¡Adentro!

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Hace tres días que sueño con comida. El diagnóstico (gastroenteritis) me puso primero en dieta líquida y luego en una deprimente a más no poder. Para ganarle terreno al hambre, duermo casi todo el día (es que también me recomendaron reposo).

Lo gracioso es que el cuerpo se adapta antes que la mente a la falta de alimento. A fuerza de nutrirme de Gatorade, ahora, cuando como una inocente tostadita, siento que me clavé tres platos de locro y cinco empanadas. Reliverán, te debo varios favores.

Sospecho que el culpable fue un plato de medallones de merluza que comí hace unos días (¡no coman esas cosas en verano! ahora todos me lo ratifican), pero también puede ser el estrés, aunque… ¿tendrá la culpa de todo este blog?

Ceci

Panty, la espera y el hambre

Hay situaciones en la vida que hacen que las comidas más simples tengan el sabor del más delicioso plato que jamás hayamos probado.

Esto nos ocurre muchas veces, sobre todo cuando no desayunamos y pasamos horas sin comer, cuando hacemos mucho ejercicio o cuando estamos en escenarios que nos obligan a ingerir pocos alimentos.

Todo esto produce algo que se llama hambre, sentimiento que de pronto vuelve rústico al más refinado paladar.

Volviendo al tema de los escenarios, hay dos en los que he estado y que me han hecho probar cosas simples que sabían deliciosas.

El primero de ellos es estar de campamento. Odio el arroz, pero en medio de la montaña, al quinto día de estar moviéndome de acá para allá y comiendo cualquier cosa, un simple arroz hervido me ha resultado una de las cosas más ricas que he probado.

Por último, la situación que más hambre me generó en el los últimos días, para ser más preciso ayer, fue estar en la puerta del Zoo de Córdoba desde las 10 hasta las 15.30 montando guardia periodística, esperando que encuentren a Panty, la pantera que se escapó de su jaula.

Cerca del mediodía, quienes estábamos en la puerta del zoo levitábamos del hambre que teníamos, hasta que la puerta verde de ingreso al zoológico se abrió y salió personal de ese paseo. Lo que más esperábamos era que nos dijeran que habían encontrado a Panty, pero no salieron con esa noticia.

Tremenda bandeja de sándwiches de jamón y queso con pan lactal traían en sus manos, suficiente para calmar a las fieras que afuera ya no tenían de qué hablar y clamaban por algún dato de peso.

Un simple sandwichito ¡qué rico que estaba! Una de las delicias que he probado en lo que va del 2010. “Ahí les traemos algo de gaseosa, chicos”, dijo una de las personas que entraba y salía del Zoo. No recuerdo que en alguna cobertura nos hayan tratado así ¿lo merecemos?

Con eso tiramos hasta las 15.30. Igual, Panty no apareció. Hoy, jueves 7 de enero, la seguían buscando. Salud, Panty. Esperamos que estés bien y que no te agarre hambre, porque nosotros podemos llegar a ser tu delicioso manjar.

Juan

UPDATE: ¡¡Apareció Panty!!

Sabores de verano en chala

El verano despierta esas ganas de andar y recorrer. Muchos tienen esta pulsión escapista presente todo el año, y otros, simplemente, son viajeros estivales. Me considero del primer grupo, y esta vez, empujado por el finde largo, el destino elegido fue Traslasierra.

Pasando Nono, empieza una ruta de sabores y olores inolvidables. Las localidades de Las Rosas, Travesía, San Javier y Yacanto, La Población, Luyaba y La Paz, esconden una explosión de aromas que distraen todos los sentidos.

A la tarde, el olorcito a leña mezclado con yuyos serranos empieza a despertar el apetito, el que se intensifica apenas baja el sol, cuando en el ambiente se mezclan particulas de algún guisito, asado, pizza, empanadas y pan casero.

Casi al pie del Champaquí, se encuentra San Javier, un pueblito muy pequeño pero muy pintoresco. Allí, bajo el gigante de Córdoba, apenas contorneado por el intenso titilar de las estrellas en esa parte del mundo, se sirve una humita en chala muy sabrosa.Humita en chala

El olor a choclo desborda y se escapa de la vaina que lo encierra. Cuando el plato llega a la mesa está con la temperatura justa, así que, cuchara en mano, no queda más que empezar a saborear esta deliciosa humita.

La mezcla tiene pedacitos de morrones, unos daditos de queso fresco, algunas cebollas y un poco de tomate. El resultado es fantástico y el sabor es muy suave, por lo que uno se queda con ganas de más. Cuidado los golosos, ya que la humita cuesta sólo 7 pesos.

Quita Penas se llama el restaurante donde sirven este manjar, y está ubicado a una media cuadra de la plaza de San Javier, cruzando el puente que lleva hacia Yacanto. El mozo que atiende en el lugar es muy amable, y el parrillero que se encarga de los cortes de asado tiene toda la onda. Un lagar para volver y decir: “¡Deme dos!”.

Juan

Una vuelta alrededor de la mesa

Comer nos hace felices.

Como tomar fotos es una forma de conservar instantes de felicidad, decidimos volcar las fotos de lo que comemos en un blog y compartirlo.

Vivimos en la ciudad de Córdoba (Argentina) y desde aquí vamos a retratar platos que iremos degustando en nuestra provincia, para que sirvan como referencia a quienes visiten por primera vez esta geografía o bien, para quienes viviendo aquí todavía no conocieron algunos lugares o sabores.

Esperamos que les guste la idea, las fotos y, por supuesto, los invitamos a comentar y compartir sus propias experiencias con los sabores de Córdoba.

Gracias por pasar!

J y C