Tour Gastronómico parrillero: Argentum, El fogón de los arrieros, La Parrilla

El que no sabe hacer un asado se ha perdido buena parte de la alegría de la vida. Porque el placer no está solo en comerlo, sino también en conocer el carácter del fuego, la carne, el tiempo que lleva sacar algo “a punto” o fracasar en el intento.

De esos placeres trató el último Tour Gastronómico, que recorrió parrillas de la zona de la Estación Rodríguez del Busto, al noroeste de la ciudad de Córdoba.La primera parada, para la entrada, fue en Argentum, una parrilla ubicada en el espacio que rodea al Híper Libertad de Rodríguez del Busto y se ha convertido en centro de reunión para muchos que quieren disfrutar de ricos cortes sin ensuciarse las manos, ni llenarse la ropa de humo.

Tostaditas con un escabeche de cabrito y otro de cerdo; una tabla de salame, queso, aceitunas y matambre arrollado; una empanada de carne frita, la más rica que he comido en los últimos tiempos; y la vedette para la vista, las mini provoletitas.

Empanada en Argentum

Empanada en Argentum (Natalia Torres Fotografía)

¿De verdad hay que seguir comiendo?

Tuve la suerte de probar en otra opotunidad la parrillada de Argentum y me había llevado una muy buena impresión. Estimo por el esmero de la atención que a los dueños les habría gustado que esta vez la carne también llegara al plato, pero es cosa de estas salidas que a cada restaurant le toca un paso.

Y cruzamos la calle para ir por el principal.

El Fogón de los arrieros nos esperaba con las tablas dispuestas y una tenue iluminación, ideal para concentrarse en la carne. Varios cortes iban a pasar por entre nuestros cubiertos: bife de cuadril jugoso, riñoncitos asados, chinchulín, colita de cuadril, matambre de cerdo, y cabrito. El paraíso para los que no tenemos pudores cuando se trata de carne a la parrilla.

Pero lo más divertido vino cuando se acercó a la mesa Miguel “Kelo” D’Amico , el dueño del local, y empezó a dar una clase abierta de cómo se prepara el fuego, la parrilla, y los cortes. Pero no quedó ahí, sino que nos invitó a la cocina y varios dejamos la mesa para ir, como chicos en una visita guiada a la fábrica de caramelos.

El fogón de los arrieros

El fogón de los arrieros

“Hay que cortar en contra de la fibra de la carne”, aseguró este parrillero, que con seguridad tomó la carne, la trozó y la mandó al fuego, al que le arrimó algunas brasas mientras conversaba.

En menos de seis minutos contó anécdotas de la cocina, explicó la forma de armar el fuego y limpiar la parrilla, la temperatura a cada lado del bife para lograr el punto de cocción, dejó que le tomáramos fotos, y nos emplató la carne flamante para que la probemos.

La clase y los tips del asador quedarán para otro post, porque vale la pena destacar que el asado, para “Kelo”, no es una comida trabajosa, sino puede salir “rápido” si se la hace con cuidado y ciertos pasos clave.

“Cuando la gente se sienta a la mesa se ponen los cortes, y a los 7 minutos ya se puede empezar a servir el bife, luego los chorizos y morcillas, la costilla, y al final, cerca de 35 minutos, ya está listo el cabrito, y se lo lleva a la mesa”. ¡Ojalá podamos igualar este timing alguna vez!

El Fogón de los arrieros

El Fogón de los arrieros

Salimos otra vez a la noche primaveral que nos regaló este otoño porque en la otra punta del complejo Dinosaurio Mall no esperaba el postre. El último tramo del tour era en La Parrilla, un local de decoración exquisita cuya cava vidriada, con capacidad para unas 1.300 botellas, se robó todas las miradas.

Cava de La Parrilla

Cava de La Parrilla (Natalia Torres Fotografía).

El postre tuvo el balance justo de sabores y cantidades, teniendo en cuenta todo lo que habíamos comido antes. Se trataba de un concierto de dulces criollos: zapallo en almíbar, cayote, higo, y batatita, acompañado de una pequeña bocha de helado, hebras de queso y algunas nueces. Perfecto.

Postre en La Parrilla

Postre en La Parrilla (Natalia Torres Fotografía).

El brindis final, con espumante, dio tiempo a algunas fotos y últimas charlas, en un tour bastante intimista (éramos 12 solamente) que en mi opinión se ubica dentro del “top cinco” por sabores, calidad y experiencia.

Otra vez contamos con la valiosa colaboración de Natalia Torres Fotografía

Y el próximo miércoles, ¡hay tour de nuevo!

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