Empanadas de carne saladas

Imagen236El repulgue lo aprendí de un viejo amigo salteño (y guitarrista, por supuesto) y la receta, a fuerza de hacer lo contrario a las recetas de mi madre y abuela.

El arranque de rebeldía vino a propósito de la necesidad de comer empanadas que no supieran a postre, sino a cena o almuerzo. Las empanadas criollas requetedulces, con pasas de uva y azúcar, agotaron los días de mi  infancia.

Así que apelando a ingredientes básicos logré unas empanadas saladas aceptables por mis amistades y familiares.

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Abuela y bisznieta repulgando

Carne molida, cebolla -blanca y verde- aceitunas, huevo duro y, como recurso extra, caldo saborizador de carne y sabor en cubos de panceta y cebolla.

El Día de la Madre hicimos competencia de empanadas con la abuela. Y si bien las suyas son más famosas y tradicionales, mis empanadas fueron las elegidas por las visitas.

Mientras la abuela le pone kilos de pimienta y pimentón a las empanadas, le agrega grasa y harina a la carbonada, y hasta las fríe en grasa, la nieta las prepara con manteca, al horno y en media hora.

Seguro en un par de años Internet evoluciona tanto que hasta se podrá probar la diferencia desde este post 😉

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Snacks Simba

Papas Simba

¿De qué otra forma podían llamarse las papas fritas en África?

Simba, el felino protagonista de la película El Rey León se erige como símbolo universal para los veinteañeros de lo que es la vida salvaje en África, tal y como la conocimos a través de los dibujos animados.

Simba significa “león” en swahili, una de las lenguas universales de África.

Los snacks más comunes en estaciones de servicio, supermercados y hasta parques nacionales se llamaban Simba y había enorme variedad: papas fritas con tomate, sabor carne, con cebolla y queso, de jamón serrano; chizitos, palitos.

Compañeros de safari que cruzaron el mar y llegaron hasta Córdoba sólo para que los amigos pudieran probarlos, los hipercalóricos snacks Simba serán siempre ideales para estómagos rugiendo.

¡Lindo día para comer un asado!

Dos montañas: una de asado, la otra de piedra.

Dos montañas: una de asado, la otra de piedra.

Y sí, la excusa siempre está. Esa comida que reúne a miles de carnívoros en la mesa dominguera de todo el territorio nacional, tiene sus secretos. Hay mil formas de prepararlo y mil maneras de degustarlo, por eso siempre hay parrilladas para todos los gustos.

Sin duda que es una comida especial, aunque le clavemos el tenedor a ese cuadril jugosito, por lo menos, una vez por semana. Por lo general, al gusto se lo da el contexto. En familia, con amigos, en el campo… en fin, son muchas las variables que determinan el sabor de un asado. Incluso con qué lo acompañamos ¿vino, coca o ferné? Cada uno elige la bebida de acuerdo al gusto y la situación.

Este asado, en particular, tiene un doble sabor. Tuve el placer de comerlo un miércoles a las 14 mientras realizaba una nota en Bialet Massé. Frenamos en una parrillada al lado de la ruta, era el momento justo para parar un rato, y bajo un tibio sol primaveral con las sierras predominando el paisaje, esperamos la comida.

Mucha ansiedad, esa que solo el hambre puede generar, hizo que el asadito no llegara más, hasta que el mozo trajo una montañita de carne en un diablito.

¡Momento de comer! Ése, fue uno de aquellos instantes en los que el mundo se detiene y uno está ahí, frente al plato, disfrutando cada bocado, acompañado del “tssss, tssss”, que se escuchaba en la parrilla que estaba sobre la mesa.

Primero, como marca la tradición, fue el chori y la morcilla (manjar). Luego, había para elegir: cabrito, costillitas de cerdo, costillas, chinchulines, molleja, vacío. Muy grasosas las costillas y un poco dura la carne, de lo peorcito de esta parrillada. La molleja se desarmaba y el cabrito… un amor.

Creo que lo más sabroso de esta comida fue lo inesperado: era un miércoles cualquiera y terminó con un asadito en las sierras. Como dije, los contextos son los condimentos de los alimentos. Fuera de esto, estuvo rico.

Parrillada para dos personas, ensalada y gaseosa, panza llena y la cuenta: ¡75 pesos! Corazón contento.

Bocatti lanzó torneo de cocina

Bocatti lanza Torneo de Cocina

Bocatti lanza Torneo de Cocina

Bocatti, de la mano del Frigorífico Calchaquí y con el apoyo de Gato Dumas Colegio de Cocineros, ha lanzado su primer Torneo de Cocina, en el que pueden participar cocineros profesionales y estudiantes del último año de la carrera de gastronomía.

El jurado elegido para evaluar las recetas está conformado por selectas personalidades del mundo gastronómico Guillermo Calabrese (Presidente); Ramiro Rodríguez Pardo; Soledad Nardelli y Jimena Monteverde; así como por el reconocido fotógrafo Eduardo Torres, y Juan Carlos Mármol, representante de Frigorífico Calchaquí, quienes se reunieron para la presentación oficial.

Cómo participar
En el certamen, los concursantes deberán presentar tres (3) propuestas de appetizers, fríos o calientes, que incluyan en su realización, de manera original, a cada uno de los 3 productos emblemáticos de la Línea de Fiambres Bocatti, elegidos para este certamen:

el jamón cocido natural, la bondiola horneada y la mortadela con pistachos.
 
Desde el  1 de octubre hasta el 16 de noviembre, quienes estén interesados en participar podrán ingresar en www.fiambresbocatti.com.ar para conocer las bases y condiciones del concurso, y deberán enviar las recetas y las fotografías del plato terminado, junto a sus datos personales, a torneodecocinabocatti@fcalchaqui.com.ar.

 Premios
Los 6 participantes que lleguen a la final, deberán preparar en vivo sus platos en las instalaciones especiales con las que cuenta la Gato Dumas Colegio de Cocineros, en Pilar. Allí, las preparaciones de cada uno de los finalistas serán evaluadas por los jurados, quienes elegirán en ese momento al ganador del torneo.
 
El ganador, que se conocerá en el mes de noviembre, recibirá el premio “Bocatti: a la cocina gourmet”  y un reconocimiento de $ 3.000. El segundo premio será de $ 2.000 y el tercero recibirá un Diccionario Larousse Gastronomique.

Más info en www.fiambresbocatti.com.ar

Pan relleno

No siempre la comida saludable tiene que ser un bodrio. Lo aprendí de una colega de esas que inician la dieta el lunes y la termina el lunes por la noche, pero con la hazaña de elaborar un plato que promete ser la salvación.

El pan relleno tiene menos calorías que el carré de cerdo con panceta y miel. Y eso ya es decir light.

La receta es sencilla: preparar masa de pan con la receta que viene en los sobres de levadura instantánea Levex y forrar con ella un molde savarín o de budín inglés, cuidando que “sobre” masa hacia afuera para cerrar el pan.

Adentro puede llevar: rollitos de jamón cocido con queso fresco adentro; espinaca picada con ricotta (y un huevo para que cuaje); tomate entero (y pelado) con queso en su interior; champignones; huevo duro…

Luego se cierra el pan con la masa y se pincela con leche, para luego espolvorear queso rallado.

Una cocción suave garantizará que la masa tenga el punto justo y el queso se derrita al cortarlo… mmmh.. una delicia.

Pan relleno

Pannini de ternera – Il Gatto

Pannini me sonaba a “chiquito”, y con ese espíritu lo pedí una tarde cualquiera en que fui con la notebook a laburar a Il Gatto de Colón y Cañada.  Hermosa sorpresa: era un señor “lomito” de peceto con queso, enorme-fantástico-kadicard.

Otra virtud era el precio, cerca de 16 pesos, recuerdo. Añoranzas nomás, porque ya lo volaron de la carta…

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Boga a la pizza

El pescado divide las aguas en la mesa. Genera amor y odio. A nadie resulta indiferente podría decirse.

Estoy del lado de los que aman el pescado, sobretodo si ha sido conseguido a fuerza de caña y reel, y de paciencia frente a un curso de agua.

En mi familia hay expertos en preparar el pescado de mil formas. La que mi hermano eligió para esta boga es bien simple: “a la pizza”, salsa roja y queso fresco, todo a la parrilla.

Huelga decir que el pescado es un plato algo “engañador”, que se digiere muy rápido y al rato genera hambre de nuevo. ¿Cómo evitarlo? Comiendose hasta la cola del ejemplar que tengamos sobre la mesa.

Boga a la pizza

Boga a la pizza

 

 

Una vuelta alrededor de la mesa

Comer nos hace felices.

Como tomar fotos es una forma de conservar instantes de felicidad, decidimos volcar las fotos de lo que comemos en un blog y compartirlo.

Vivimos en la ciudad de Córdoba (Argentina) y desde aquí vamos a retratar platos que iremos degustando en nuestra provincia, para que sirvan como referencia a quienes visiten por primera vez esta geografía o bien, para quienes viviendo aquí todavía no conocieron algunos lugares o sabores.

Esperamos que les guste la idea, las fotos y, por supuesto, los invitamos a comentar y compartir sus propias experiencias con los sabores de Córdoba.

Gracias por pasar!

J y C